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Mostrando entradas de 2018

Déjame ser libre

Hoy cumplo un mes de estar aquí. He tenido el tiempo suficiente para pensar y conocer partes de mi que ignoraba. Como que puedo llegar a ser tan dominante, caprichosa y detestable que no puedo caber en sí misma.  He estado leyendo, por ratos, por partes. Me cuesta concentrarme, y mis ojos están actuando de una manera que no puedo explicar. No sé si el cansancio me alcanzó y llegó hasta ellos. Por pura inercia  e insolencia ya no saben a dónde mirar. Hoy mientras hacía mi desayuno sentí la sensación de estar bajo efectos de algún estupefaciente. Como si todo se estuviera moviendo en formas incongruentes. Eso se lo otorgué al sismo de 7.2 que alcanzó a llegar a la Ciudad de México el día de ayer y que hoy, por cuestiones naturales trae consigo réplicas. Y sí ha estado temblando si no es todo el día, en varias ocasiones. Me siento vulnerable, de todo, hasta de lo que desconozco. No me siento en capacidad de responder a cosas ni obligaciones. El simple hecho no tiene nombre ni explicación.…

Tos

En cierto modo he olvidado, no del todo pero ahora reconozco.  Nunca antes fui más feliz y nunca nadie me hizo sentirme más real como tú.  Todo era nublado esa última noche, te miraba con inseguridad y placer, el que siempre me das, con tu mirada excéntrica, con tu voz inigualable que me transporta, a un y mil recuerdos de las veces que te miraba, y esa inexplicable manía de sentirme segura y completa se reflejaba en la comisura de mis labios, extendiéndolos en una sonrisa sin explicaciones pero verdadera. La colilla de cigarro quemando el vestido que en este momento traigo puesto. Los quince días más extraños de mi vida, y aún te siento como si fuese sido ayer. Tus manos, tú piel, tu voz, parece que todo fuera un sueño interminable del que estuviera condenada a ir y volver perpetuamente. 
Dejaste de irrumpir mis sueños, mi mente, mis días, mis sensaciones. Pero es más que claro el hecho de que te sigo buscando, entre sueños, en canciones, en pensamientos, en personas, en actitudes, y no…

Do post it

Tenía rosas negras en mi vientre, había caos en toda la habitación, las sábanas y las cobijas púrpura estaban por el suelo, estaban consumidos los cigarros y el cielo estaba gris. Yo lo sabía, era inevitable, un aire espeso se deslizó por mi mejilla y comencé a gritar, era él, estaba esparcido por todo mi alrededor, ya no sabía cómo huir. Mi cuerpo desnudo estaba preguntando por lo obvio.   Los ojos me pesaban y me dirigí al baño, ahí habían casi tres historias más y una no contada. Yo desconocía todo pero así mismo lo entendía. Fueron errores, aventuras y desenlaces inesperados.
A veces no caben más suspiros, los he regado en tantos lugares que parece que mi mirada cansada es resultado de todo el trajín que me ha tocado.  Este año comenzó con un susto particular y que aún no termina. Parece como si los pasantes de toda mi vida estuvieran acomodándose de nuevo o simplemente nunca se hubiesen ido.