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Entre Lodo - Las Olas

La fascinación no es un sentimiento ligado a la normalidad, por el contrario, cuesta mucho llegar a experimentarlo. Inclusive así, su esencia es divina, magistral y si aparece puede hasta llegar a relacionarse con estados celestes.  Tal como el brillo de lo que no se ve en la cotidianidad, entre el lodo cenagoso que invade la metrópoli, el concreto que junto a escombro roto e inestable ahoga a los caminantes que van cabizbajos buscando algo más para comprar. Fascinante puede ser la niebla al amanecer con el frío que atraviesa el pecho tanto como para volverlo inestable. Podría también ser un gran arrebol entrando por el reflejo de un vidrio en casa de mamá. La esencia del hombre que amo impregnada en mis manos y mis labios cuando le deseo. 
La insatisfacción constante se produce por el ser desentendido, los murmullos en los cafés y la desnudez en las calles. El alto ruido de lo disonante y la lluvia que cae en los zapatos nuevos.

El factor de la inevitabilidad

No puedo empezar diciendo un montón de  cosas minadas de engaño. Parece como si no hubiera nada para decir pero la verdad es que hay demasiado. Tanto como para tener que decírselo a la gente inadecuada, para darlo, botarlo, regalarlo, y amputarlo. Quemarlo todo para dejar que los restos de las cenizas invadan las paredes puramente blancas y se llenen de hollín hasta contaminar por completo el espacio.  Permitirle a seres ajenos que subestimen lo que desconocen y a ese objeto en juego otorgarle o mejor dejarle en un 0% de las expectativas puestas en 100, despreciarlo y quitarle su verdadero valor para luego hacerlo desaparecer.

Por mi bien

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Llena de líneas, de dolor y todo se desaparece.  Arrepentimientos sin escapatoria, llegan y rondan por las noches, invaden el sueño de angustia, temor, desesperación e indolencia. Todo es pesado, el cuerpo duele y los pensamientos agobian. Ni siquiera un buen masaje podría calmar toda esta serie de sucesos juntos. Temo, grito, me esfuerzo y todo vuelve a ser igual. Aburrimiento y ganas de abandonar. No es que me lo haya propuesto, sigue surgiendo, como el patrón de hombre ateo del que suelo enamorarme. Sobre él; jamás se ha ido y busco nuevos verbos para conjugar el hecho de que aparece en letras, imágenes, caminantes de la ciudad y aún en mi cuerpo. Lo detesto, le amo, lo odio, le quiero.

Conjeturas del alma

La vida es linda cuando tiene colores. En la mía a veces suelen desaparecer. Los veo tras reflejos ajenos, tras golpes de pecho y dolor entre rejas. Los veo cuando cierro los ojos y pienso en que todo está cool, porque lo es. Los veo cuando disparo el obturador, cuando rayo cosas y aunque no sean exactas a cómo las veo, son precisamente como nadie más podría hacerlas. Los veo con la compañía de Ramona que está igual o peor de loca que yo. Los veo cuando puedo amar, que eso, hace mucho no lo hago.
También olvido amar, porque a quienes corresponde mi amor no siempre son, nunca son. Solo son unes passants parmi la foule. 
Normalmente no hay nada normal, porque la normalidad es más una regla que una repetición. Los patrones cambian constantemente y hasta el mismo tiempo es más veloz a medida que la vida se va yendo. La diferencia de ir caminando de afán e ignorar el espacio y los escenarios cotidianos a analizarlos y observar detenidamente los movimientos de las personas, es abismal. Esos s…

No puedo parar

Escribo porque siento que el nudo de mi garganta me está ahogando y que día tras día se vuelve más intenso. ¿Qué pasa en verdad con esos nudos? Posibilidades y realidades hechas basura con ensueños de mierda y despertares agotadores. Siempre que lo veo en sueños reaparece en persona como el fantasma de siempre, sin rastro, sin huella, dejando la única alteración tomada como realidad que es una visión borrosa y el corazón reventado en palpitaciones fuertes. No puedo fumar, tengo la garganta hecha mierda por hacerme chimenea el fin de semana. Me duelen los ojos y la cabeza de una manera en que imagino el dolor al sentir el estallido de una bala de fuego entrando por mi cabeza, mi cráneo, el cerebro y traspasándolo para así llegar a conocer la esperada muerte. Fantasías nocturnas y ambiguas de alguien que desvaría unos tantos días al mes con regularidad conocida. Mañana veo un nuevo terapeuta y solo pensar el hecho de que debo regarme otra vez y no dejar caer flores muertas me oprime el p…

Unidireccionalidad

Muerte interna. Pasividad y cuenta regresiva, espacios llenos de flores negras y colores pálidos acompañándome. Soledad merecida, desamor desentendido. Veo que no soy detallista, solo superficial. Me muero lentamente y él recuerda cosas que yo no. Siempre con el alma en la mano y la muerte en la otra. Abrazando el tiempo, amando recordar, viviendo con temor, despilfarrando tiempo y desgastándome las rodillas sin darme cuenta. Moretones y hemorragias nasales como respuesta. Pinceles quietos y lápices inseguros. Era digital consumiéndonos y el amor desfalleciendo.

Lost - The Cure

(Hace varios días que no escribo. He estado en terapia. Las cosas han cambiado de forma drástica, tanto para bien como para mal. El cansancio real ha vuelto y junto a él, recomendaciones absurdas, recordatorios innecesarios y trabajos encantadores. No he tenido tiempo para mucho. He extrañado a Samantha tanto que hay días en que me duele el pecho de solo recordar y añorar.)
-  En la última sesión que tuve pensé mucho en las personas que ya no están, en las cosas que creí que nunca cambiarían y en mis anhelos absurdos. Algunos seres vienen para construirte y generar lazos afectivos mutos y luego desaparecer. Ese ciclo se repite o simplemente jamás existe. Porque la verdad es el aquí y el ahora. Y eso es lo que ahora pasa. Un aquí y ahora esclarecedor. 
 El hecho es que a veces entrañar es agotador. El desear el bien del otro, el querer compartir o ser y no alinearse al tiempo es un sufrimiento innecesario. Todo eso sumado duele. 


Prometo traer con este septiembre nuevas buenas decisiones.…