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Vigilia

Y me muerdo los labios.  Se entumecen mis mejillas y sé que sonrío pero con ese sigilo de un pensamiento que se mete por los rincones que nadie ve. 
Vuelve a amanecer y pienso en cuánto daría por volver a sentir las emociones de ese primer y único amor. Con Shangai de fondo. Recuerdo el día que entre titubeo y miradas la canté, esa fue la tarde más hermosa. 03082015 ¿por qué no vamos a Shangai? 
Me das temor en cierto modo, porque te acercas tanto al hombre que quiero que termino desconociéndolo, todo eso es raro en conjunto, las miradas, las insinuaciones, las charlas... pero lo haré. No sabes cuántas ganas tengo de verte también. 
Sedantes, me recuerdan esa tarde abrumadora en la ciudad de Nueva York, allí no me acompañaste, yo ya estaba sola, te llevaba conmigo pero no era un sentir tan fuerte como lo era esa primer vez. Siempre que recuerdo que te llevo conmigo una parte de mí se siente satisfecha y la otra asustada en un nivel incalculable. 
Reacciono, me doy cuenta que estoy en ese l…

Logros y silencio comprimido

Ojalá estuvieras aquí. Han sido un infierno los días sin ti, a veces no sé si hago las cosas porque quiero o porque se reactivó una inercia total en mí. Parece que todos los días y toda la gente son pasantes en medio de flashbacks y reproducción automática. Hay demasiada gente y ninguna es lo suficientemente inteligente ni precisa para llenar el vacío que me dejaste. Puede que en cierto modo hayan días y momentos donde sólo sepa extrañarte y otros tantos donde diseñar, leer, escuchar música o simplemente dormir llenan ese sitio de desahogo que por obvias razones no tengo tiempo de ocupar. Han sido días tediosos, ya sabes cómo soy. Pero la chica fatal ha desaparecido, ni ánimos le quedan de regresar, ahora solo hay pasantes. Mi casa ahora es un sitio de paso y ya nadie se queda, por aquí no han florecido los amores solo conservo al mismo de siempre y te echo de menos. Joder! Cuánto quisiera verte una vez más. Tu muerte arrebató mi ánimo propio que yo desconocía.  Tengo espacios donde recue…

Neurona

Me duele la mandíbula, estoy cansada. Tengo ojeras y no tengo ganas. Soy rebelde y corro en las noches para buscar algo entre tejas ajenas y hallo días llenos de risas pícaras.  Corro en círculos, grito y exclamo de placer... mis vecinos solo escuchan. Te veo y parece que me enamoro nuevamente. Finjo y sigo parloteando. Lloro pero porque la inevitabilidad se arrebató mis únicos motivos para seguir viva. Me irrito y te volteo a mirar. Sigo mis reflejos y un ataque de nervios me invade. No hay preguntas, tengo cansancio. Me duelen los ojos y ahora solo quiero dormir.  No quiero verlo, ni en pintura, ni en especie, ni en fotos, solo quiero arrancarlo, así como él quiere hacer conmigo. 
En cuanto a vos, te seguiré contando los días, las letras, las veces que usas esa maldita camisa gris y los días en que pasas desapercibido por voluntad propia. Te contaré las noches, una a una de las que sueño con esos encuentros entre los dos.

Last kiss - Pearl Jam

No hay fondo. El vapor ha cubierto todos los espejos y los vidrios del lugar. Él se ha ido, me dejó con una mano llena de incertidumbres y la otra llena de dolor. No sé dónde encontrarlo, tengo miedo como cuando no sabía que había pasado con ese juguete de plástico que él escondía mientras jugaba conmigo... yo sé que cuando gritaba desconsoladamente en esa bañera el me escuchaba y rogaba por mí. Sé que cuando me tiré en el suelo a llorar el me estaba consolando. Pero ahora no lo siento, me siento más sola que nunca y no sé cómo vaya a salir de esto. ¿Todo esto ha sido real? Dime que he estado soñando como aquella noche cuando alguien estaba matándome por dentro, cuando me curaste, cuando estabas narrando esa muerte súbita y esperada. Sigue contándome lo que pasaba. Por qué me dejaste, me estoy desangrando. ¿Por qué otra vez? No me abandones, no corras de mí. Sé que todo esto es mi culpa pero dime por qué me sigo arrastrando aún cuando mi alma quiere seguir tu rastro. ¿Por qué ahora? ¿…

Cerca

No necesitamos razones, algunas veces el impulso es mucho más fuerte. Las ganas de estrellarse y de querer salir a tocar estrellas que nadie nunca ha tocado.  Es más fuerte, la intención de querer ver fuego y sangre que el desear pacifismo y paredes lisas. 
Romper vidrios y herir pieles, hacer sangrar corazones y reír hasta que lo demás se desintegre. Impulsos, de ellos he construido un estandarte que pesa más de lo que hubiese podido construir en toda mi vida. Tú fuiste el pionero, y tienes la bandera. Yo no tengo nada, te tengo a vos. La fuerza es solo una idea pero está consumiendo la luz. Y si no tengo luz y fuerza simultánea no podré continuar. Quiero sedantes, todo este tiempo ha sido en vano, porque las ideas han carcomido las razones, la obviedad ha hecho esfumar los motivos y yo, he querido seguir sin letras.

Where is my mind

Empieza con una punzada fuerte en el pecho, seguida de un suspiro prolongado y malos pensamientos. Otro día comienza diferente y el corazón termina latiendo más rápido de lo normal y con un nerviosismo que exige comerse las uñas, aparece un sentimiento de disgusto que hace fruncir el ceño y agudiza el dolor de pecho inicial. Después surge el llanto, el silencio, el ensimismamiento y la planeación. Allí hay sollozos nocturnos y lamentos que otros escuchan, caminantes oyen murmullos y cercanos intentan curar. En ese mismo lugar donde punza el pecho trata de germinar una flor, pero muere al día siguiente.  Un día deja de respirar, y levita, se detiene en el tiempo y brota sangre de sí. Es una ruptura de lo real y lo visible. Hay caos. 
Cuando despierta está desnuda, en el suelo, pero con una secuela negra y un traje de velorio, había sacado el odio y había matado a su causante.

Opacidad

Quizás en uno de esos encuentros insospechados podría pasar. Habían rodajas de pepino por todo el suelo y mis pies estaban realmente cansados. Pensaba en el canto matutino y me enfocaba en las simplicidades, todos se habían ido y ahora la esperanza de vida era eterna.  No encontraba motivos perfectos pero habían cafés, algunos sin azúcar pero acompañados de música lo suficientemente larga para no darse cuenta de lo cargados que estaban los expresos y lo oscuros que habían quedado los machiattos. Volvía la esperanza y el ansia de alcanzar, escapar, recapacitar y huir para regresar. Era un constante ajetreo entre la realidad y lo inconsolable. El viento había soplado ceniza y el silicio estaba regado por toda la habitación. En el Espacio, todos habían derramado perlas y la música era tan insoportable que había desvanecido el tiempo. Yo seguía parada donde siempre, y los veía caminar... los pasantes me generaban mareo pero los textos valían la pena, eran discursos tan increíbles que jamás…