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La burla

Esto no es normal  Y no puedo decir nada, por miedo o por que me duelen las costillas. 
Metí la pata otra vez y me arrepiento, pero esto no tiene cura, no esta vez. Me equivoqué, tal vez no debí intentarlo, tengo morados en las piernas y una angustia desesperante que se me sube por las rodillas hasta la columna. En realidad ninguno de ellos ha estado, pero esas ausencias son las que han llenado todos estos textos. Un demente, CP, souvenir, tenipatín, etc. tengo escalofríos, y siempre que pongo esa rola me quedo en el mismo punto. Me tira, y me convence de todo lo que ya sé. Quiero alcanzarlo, quiero y anhelo con mi vida llegar a él. Tengo los pies fríos, y me lleva doliendo la cabeza unos buenos dos o tres días seguidos. Ya no sé si esto es real o son visiones nocturnas. Respiro y suspiro, me fumo un cigarro y pongo No voy a sonreír de Tumbas. Me acelero y trabajo, me detengo y paro.

Enseñanza

Perdida entre ensueños y convicciones. Negada absoluta y definitivamente a darle vuelta al asunto que me remueve las entrañas. The xx - Say Something Loving de fondo y las manos calientes. Los últimos días no he tenido problemas con tener los pies helados pero sí los he tenido con no poder conciliar el sueño. Me desvanezco y las probabilidades dentro de mi cabeza funcionan, ojalá que lo hicieran en las de otros. Busco desesperadamente llegar a ese espacio de claridad donde todo lo que pienso, siento, digo y hago se conecten. El señor Jacob se fue a Inglaterra y con sus mil y un motivos para no despedirse, desapareció. Es casi un holograma, pero de difícil acceso, y eso es tétrico. Lamento que no tenga a quien compartirle esta hermosa dicha de un logro incierto que tanto me inquietaba, pero este monólogo decidí tragármelo sola. He estado conectada con la naturaleza, los arreboles, los helechos, los platanillos, las plantas ornamentales los yarumos plateados y otras bellezas exóticas y …

Cuentacuentos

Todos en cierto modo podemos llegar a sentirnos medio vivos o medio muertos.

Empiezo pensando en posibilidades, casi como siempre. Me desvío y salgo a caminar, en el camino me topo con que he vuelto a fumar, la nicotina vuelve a entra a mi cuerpo y la desesperación me asedia. Me pregunto si este señor en corbata con un cigarrillo en su mano izquierda y una maleta pesada en la otra será feliz. Sigo caminando y dos mujeres van detrás de mi. Me siento observada pero no puedo evitar dejar de mirar el arrebol que cae a las 5:50 pm en la tarde de llegar 11 de septiembre en la ciudad de Bogotá, el señor del cigarrillo se detiene en una calle solitaria, busca desesperado algo y al parecer no lo encuentra, me mira y yo agacho la mirada, cruzo la calle y hay cuatro jóvenes riendo, no los escucho, solo fijo la vista en la señora que vende tintos con su traje blanco a otros dos señores. Viene un joven en bicicleta y yo camino despacio, cruzo la calle y viene otra pasante. Me detengo a mirar el cie…

Descanso

Mira cómo se desvanece el tiempo.  Aquí no hay colores, hay deseo y esperanza. Mi piel se eriza y tus labios rozan mi mejilla con sagacidad. Paso saliva y me poso en tus ojos, tu nariz y tu pelo. 
Estoy desnuda, parece que la gravedad del asunto me relaja y te siento tan cerca que comienzo a respirar a una velocidad más rápida. Suspiro y mis caderas se contraen. Cierro los ojos mientras palpo tus labios y el sonido de tu voz me da calma. Te siento. Comienzas a deslizarte sobre mi piel y me erizo. Siento tus manos, la textura y los pliegues de tu piel y me besas. Nos acurrucamos....

Sinestesia

Quisiera pensar que todo esto es un proceso al azar del que sólo soy una víctima. Me despierto y son las 3:30 am, comienzo con mi rutina y recuerdo que a penas me acababa de acostar, medito entre despierta y mareada y trato de conciliar el sueño nuevamente. Ya no me gusta mirarme al espejo, ¿para qué? No le veo sentido a estos obeliscos ni a los 20.000 textos que he leído.  Me duelen las rodillas, me quejo. Estoy sola y la decadencia me rodea. Todo es inercia y repulsión, no quiero ver a nadie, me engaño. Hace dos días iba de salida y llegó alguien a mi casa, me sorprendí pero no podía negarme, estaba encarcelada. Ni siquiera sé qué estoy escribiendo. Ya no tengo que preocuparme tampoco si he comido o si simplemente traigo un café a las 5:00 pm. Los cigarrillos y los rollos son solo un detestable recordatorio que debo cuidarme. 
Sinestesia, quisiera tener su inmunda cara en frente mío para vomitarla. Tengo náuseas y todavía el día no termina. Me siento realmente cansada.

Vigilia

Y me muerdo los labios.  Se entumecen mis mejillas y sé que sonrío pero con ese sigilo de un pensamiento que se mete por los rincones que nadie ve. 
Vuelve a amanecer y pienso en cuánto daría por volver a sentir las emociones de ese primer y único amor. Con Shangai de fondo. Recuerdo el día que entre titubeo y miradas la canté, esa fue la tarde más hermosa. 03082015 ¿por qué no vamos a Shangai? 
Me das temor en cierto modo, porque te acercas tanto al hombre que quiero que termino desconociéndolo, todo eso es raro en conjunto, las miradas, las insinuaciones, las charlas... pero lo haré. No sabes cuántas ganas tengo de verte también. 
Sedantes, me recuerdan esa tarde abrumadora en la ciudad de Nueva York, allí no me acompañaste, yo ya estaba sola, te llevaba conmigo pero no era un sentir tan fuerte como lo era esa primer vez. Siempre que recuerdo que te llevo conmigo una parte de mí se siente satisfecha y la otra asustada en un nivel incalculable. 
Reacciono, me doy cuenta que estoy en ese l…

Logros y silencio comprimido

Ojalá estuvieras aquí. Han sido un infierno los días sin ti, a veces no sé si hago las cosas porque quiero o porque se reactivó una inercia total en mí. Parece que todos los días y toda la gente son pasantes en medio de flashbacks y reproducción automática. Hay demasiada gente y ninguna es lo suficientemente inteligente ni precisa para llenar el vacío que me dejaste. Puede que en cierto modo hayan días y momentos donde sólo sepa extrañarte y otros tantos donde diseñar, leer, escuchar música o simplemente dormir llenan ese sitio de desahogo que por obvias razones no tengo tiempo de ocupar. Han sido días tediosos, ya sabes cómo soy. Pero la chica fatal ha desaparecido, ni ánimos le quedan de regresar, ahora solo hay pasantes. Mi casa ahora es un sitio de paso y ya nadie se queda, por aquí no han florecido los amores solo conservo al mismo de siempre y te echo de menos. Joder! Cuánto quisiera verte una vez más. Tu muerte arrebató mi ánimo propio que yo desconocía.  Tengo espacios donde recue…