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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Como si fuese posible

Y no me hagas recordarle. Siempre que mencionas su nombre, una parte de mí se muere, como si mi cuerpo lo extrañase, como si mis sentidos fueran removidos totalmente de mi ser, y aunque sé que no es amor, su ausencia cada día es más notoria, juro que he dado todo por olvidarle pero no lo logro, es más; entre tanto que el tiempo avanza más le hecho de menos. Así sean sus estupidas monótonas y aburridas conversaciones, su fría mirada, pero sobretodo la forma como lograba hacerme sentir. ¿Cómo es posible esto? ¿Porqué me dejaste con tanto dolor? ¿Porqué me es tan difícil deshacerme de ti, de tus engaños? Has dejado tras de ti, desolación, impureza, falsedad. ¿Acaso eras eso? Yo pensaba que tu mirada penetrante y aquellas veces que podía sentirme tan imprecisa lograba serlo todo. Como si desechándome así misma hubiese obtenido algo a favor. Regresa, aunque sea sólo por un rato. Aunque se me congelen los pies, no me interesa. Solo regresa.

Encuentros ajenos

Me gusta escribir de ti, porque nunca tengo que explicar nada cuando lo hago. Tu solo andas, divagas, corres, huyes y todo en silencio. Te perdiste entre mis sueños, en ellos has dejado de estar. En las canciones aún estás presente y no sabes cuán viva me hace sentir eso. Mi viveza y esa cantidad de sonidos que apropié en ti. Te recuerdo, así como cuando no éramos nada, cuando lo fuimos todo, y cuando lo volvimos a intentar. Tu sonrisa cobarde y tus excusas con besos incrustados, por aquí sigo de peregrina, esperando que un día de estos nos volvamos a juntar. El perdón también llegará, los días encharcados y las botas, el olor a miel, a playa, un abrazo eterno, tu calor, nuestra piel siendo el escenario perfecto de esa espera angustiosa de un final feliz. Vuelvo a echarte de menos, y aún sigues siendo esa parte que no logro deshacer de mí.