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Mostrando entradas de marzo, 2018

Sé mi deseo

Escribir de qué… Me siento tal cual la adolescente que fui hace unos años, en silencio, cohibida, guardando, amando en silencio. Siempre ha sido el mismo problema, rebotando y dando vueltas pero sigo parada, estática, no sé cómo huir de él. Solía despertarme tarde, recuerdo los sábados y los otros días de descanso. Ahora ni siquiera lo intento, parezco un reloj puntual, me despierto y no puedo volver a dormir, lo peor es el insomnio, es paulatino pero algunas veces dura semanas, la cuestión es que llevo paralizada por mucho tiempo; tanto como un año… me desmotiva la vida a veces. La gente, el dolor, el cinismo, la mentira, la envidia, el rencor y el odio que les carcome los sesos a muchos. A mí también algunas veces, y me doy cuenta que toda la mierda y basura que me arrojó hasta aquí, me persigue, y trato de huir pero no me deja en paz. Me duele el alma, me duele la muerte, me duele la soledad. Cuánto diera en esta vida por verte una vez más Néstor Ramírez. Estoy aquí y ahora me pregun…

Por los muertos

¿Habrán muerto de los días?, ¿de las ganas de vivir? ¿Del desamor? ¿De la soledad? ¿Por la enfermedad?... ¿Dónde están mis muertos? Ellos me han dejado..., a su vez también me han dejado el camino libre, la angustia pegada en el pecho, el dolor y el silencio inquebrantable. No hay muchas cosas diferentes, o tal vez sí. Que la vida adulta no es como me la contaron. Que el amor que me ha tocado las diez o tres veces que lo he sentido no ha sido correspondido. Que el dolor vuelve, a veces con más fuerza, y otras veces fugaz. Pero que mi corazón sigue confundido.  Un desenfreno total, un ansia insoportable, un camino fatigoso, un dolor desesperante y parloteos incesantes. Ahora solo quiero respirar, y pararme firme en ese punto intermedio de la tranquilidad. No quiero regresar, no quiero más fingir.
Lloro porque no eres la ciudad invisible que soñé, porque no estás en el sofá perdiendo el tiempo a mi lado, porque no nos largamos de una jodida vez a Nuquí, porque se detuvo el tiempo y nos foll…

Gritos de auxilio

¿Qué tiene que pasar en nuestras vidas para darnos cuenta el valor que tenemos como mujeres? A veces por miedo a la soledad, al infortunio, a mitos que se han contado y hasta la misma inseguridad de algunas, he visto mujeres, de toda clase soportando infamias, irrespeto, violación. Tanto física como psicológica por parte de entes o personas por diferentes motivos. Algunas tenemos la experticia de callarlo y esconderlo. Mujeres que creen que deben soportar abuso físico y verbal por parte de alguien por miedo a tener que sacar sus hijos adelante, por miedo al qué dirán, por miedos absurdos a ser acusadas. No podemos seguir permitiendo que se nos use como un pedazo de carne que solo sirve para usar y desecharlo. El valor de la mujer no sólo está en su cuerpo. Su poder está en sus capacidades, en su manera de ver la vida y comunicarla a través de los siglos a través de sus enseñanzas a sus generaciones. No soporto el irrespeto, de nuestro cuerpo, como modelo de mercados, como el placebo de…