Neurona

Me duele la mandíbula, estoy cansada. Tengo ojeras y no tengo ganas. Soy rebelde y corro en las noches para buscar algo entre tejas ajenas y hallo días llenos de risas pícaras. 
Corro en círculos, grito y exclamo de placer... mis vecinos solo escuchan. Te veo y parece que me enamoro nuevamente. Finjo y sigo parloteando. Lloro pero porque la inevitabilidad se arrebató mis únicos motivos para seguir viva. Me irrito y te volteo a mirar. Sigo mis reflejos y un ataque de nervios me invade. No hay preguntas, tengo cansancio. Me duelen los ojos y ahora solo quiero dormir. 
No quiero verlo, ni en pintura, ni en especie, ni en fotos, solo quiero arrancarlo, así como él quiere hacer conmigo. 

En cuanto a vos, te seguiré contando los días, las letras, las veces que usas esa maldita camisa gris y los días en que pasas desapercibido por voluntad propia. Te contaré las noches, una a una de las que sueño con esos encuentros entre los dos. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pegatina

Visitante

Curar enfermedades con remedios inservibles.