Lista de reproducción 381

((Hoy domingo me levanté en una casa desconocida, se supone que debo ir a mercar y seguir con la farsa de siempre. Me pregunto si mi papá no nota mis cambios. Ayer me vio con un pantalón gris desteñido, chaqueta de taches y los ojos en el cielo. Él lloraba, yo solamente reía y sabía que era el fin. ))


-Domingos; él nunca estuvo presente, yo sostenía las memorias de lunes a sábado en mis manos hasta el domingo, ahí terminaba todo, las salidas a mercar, la concentración en los trabajos, el miedo por ser descubierta, y la música que me acompañó siempre.
Los lunes eran nuestros, llenos de preguntas, de respuestas y de desolación, las respuestas nunca eran suficientemente claras  y éstas hacían que yo simplemente supusiera. Uno de esos domingos recuerdo haber visto uno de sus trabajos más importantes colgados en la ciudad, me sentía orgullosa, pero jamás se lo dije. 
Por culpa de los malditos domingos donde dejábamos de ser, el café se acabó, el té de manzanilla se terminó y el humo de los cigarros se esfumó. Abril, abril de memorias y domingos de desconsuelo, porque siempre evadí esos días, para escuchar petit fellas, empire of the sun, Zoé, y un sinnúmero de grupos de rock alternativos que arruinamos juntos. Yo sigo respirando, no con la misma viveza, no con el mismo dolor, ahora me preocupan otras cosas. Tal vez Thomas lo entienda el día que me vea, porque ese 31 de diciembre de 2015 él me miraba con sus ojos de amor desde Barranca hasta Illinois, me pregunto si Sophie sospechó de lo nuestro alguna vez. Cuando la encontré después de tanto tiempo me sorprendí, jamás hubiera imaginado que alguien tan capaz como ella hubiese pensado en el suicidio a causa de un quien, eso ni siquiera tiene sentido. Pero bueno, en fin; lo inevitable puede ser hecho raíz vital, y tú quebraste las fibras de eso siempre. El temor, el miedo, todo desapareció, los mismos prejuicios se desvanecieron. Cómo echo de menos las discusiones interminables. Te odio, te lo diría en la cara pero ni siquiera tengo ganas de verla. Ahora seguiré ensimismada en los domingos cálidos, fríos, solos, ciegos, inalcanzables. Todo porque algún día suspiremos el mismo dolor sin temor, sin orgullo, con miedo pero felices. 
Brillo de souvenir colgado en una telaraña

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