Mermelada

Creo que nunca volveré, ya estoy muy lejos. Lejos de las promesas, del deseo, de la paciencia, de la seguridad. Ahora solo queda dolor y ansias. Ellas nunca se han ido, siempre quiero más. 
Pan con mermelada caliente. Sonrisas y baños al amanecer donde dejamos de pertenecernos. Soy solo tus pesadillas hechas realidad. Me muero lentamente, de nuevo en el mismo punto, y cada vez soy más atrevida, cada vez me importa menos todo. ¿Qué pasó con la naturalidad? Ahora todo es inercia, me destruyeron los inicios de un demente que creía en que podía volar, y lo logró. Un souvenir que quedó metido en un cajón negro, y un amor incomparable que revivió la inestabilidad para posarse en mi cuerpo. 
Solo me queda la música, algunas fotografías y conciertos donde lloré, me lamenté y rompí envases de cervezas ajenas. Jamás podré entender la plaga humana que somos y seremos, con nuestra inestabilidad, con nuestra basura. De aquí a allá algo hay bueno y es La Paz interior, que se consigue paulatinamente. Porque el desespero no se puede evitar, y los deseos de estar tres metros bajo tierra, tampoco. 

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