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Mostrando entradas de marzo, 2017

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Cada día se convierte en una secuencia agresiva. Lo absorbido se disolvió en llamas ardientes. Cuando iba caminando hacia el punto de partida pasaron demasiados trenes y el viento que se movía me empujaba hacia los lados. Era tan pesado que penetraba la ropa que llevaba puesta y sentía como cada parte de mi cuerpo se estremecía. Mi piel se erizó, y me sentía desnuda ante la muchedumbre. Todos señalaban, miraban, se percataban de que algo había pasado. Está vez no habían culpables, solo lamentos, todo había dejado de ser y la luna había desaparecido, las noches eran oscuras, los días invisibles. Por otro lado estaban los quienes, que me atormentaban con su silencio, ya no eran mis lamentos sino las súplicas yéndose por un hueco vacío y profundo.  El desencanto, la esperanza, todo se había salido de control una vez más. Pero ya no había tiempo, el remedio se había agotado y las manos habían perdido la fuerza que tenían antes para levantar.

Mermelada

Creo que nunca volveré, ya estoy muy lejos. Lejos de las promesas, del deseo, de la paciencia, de la seguridad. Ahora solo queda dolor y ansias. Ellas nunca se han ido, siempre quiero más. 
Pan con mermelada caliente. Sonrisas y baños al amanecer donde dejamos de pertenecernos. Soy solo tus pesadillas hechas realidad. Me muero lentamente, de nuevo en el mismo punto, y cada vez soy más atrevida, cada vez me importa menos todo. ¿Qué pasó con la naturalidad? Ahora todo es inercia, me destruyeron los inicios de un demente que creía en que podía volar, y lo logró. Un souvenir que quedó metido en un cajón negro, y un amor incomparable que revivió la inestabilidad para posarse en mi cuerpo. 
Solo me queda la música, algunas fotografías y conciertos donde lloré, me lamenté y rompí envases de cervezas ajenas. Jamás podré entender la plaga humana que somos y seremos, con nuestra inestabilidad, con nuestra basura. De aquí a allá algo hay bueno y es La Paz interior, que se consigue paulatinamente. …

Ojos de miel

Irascible. 
Trato de ponerle miel al asunto, y funciona. No del todo pero logra calmarme. Y tú qué me ves? Corres, y sigues huyendo de una verdad que te atormenta, ese tan evidente espectáculo para todos. Siempre fue así, duele comprender aunque lo entienda. Bésame. Tus ojos miel me llevaron a descubrir el mundo del que yo me negué siempre. Y ahora tocó estrellas sin ti. Dejaste lo mejor en mí pero ya no estás. Qué lidia luchar con la memoria y los recuerdos que dañan. Qué mierda tener que seguir viéndote y no poder siquiera sostenerte la mirada. Porque somos cobardes, por tu puto orgullo, por mi maldito odio hacia ti. Vamos a Shangai... y me verás, haciendo de tus sueños mis realidades, porque tu alma irá conmigo siempre, en las huellas, en las botas, con el perfume de coco, con la manilla verde, todo siempre irá conmigo. Mi prográmaton y León tras cada paso que den mis pies. Jamás se alinearán los planetas de tal modo en que te sientas como el hombre que eres. Eres odio en mis anhelo…
Hoy soy otra persona, así como las que suelen ser pero no lo son.
Sin importar los contratiempos nos lanzamos al abismo de lo inesperado o bien esperando. A veces el tiro sale por la culata pero al inverso. Se puede tratar de evadir lo inevitable pero resulta surgir lo muy esperado. Así como todo en la vida, los encuentros planeados salen como fiascos bien provistos y los imprevistos como bien rebuscados.

Taxi, por favor.

Nunca fue como que nos quisiésemos esperar.
Las palabras a veces sobraban porque aunque fueran lo suficientemente claras u oíbles, nunca habían oyentes para ellas. Por el contrario, todas se diluían en el espacio o en los pensamientos. Unas que otras quedaron flotando como simples recuerdos o Post its que se refundieron entre tanto trajín de las mudanzas. 
La añoranza de avanzar nunca daba espera, siempre había algo nuevo, el estudio, el trabajo, las obligaciones con el mantenimiento del hogar y la comida. Habían días donde él se dejaba llevar como borrego a matadero a donde fuese posible, pero habían otros donde imponía sus deseos por encima de todo. En mi caso, siempre iba corriendo. Recuerdo ese 10 de marzo, estaba lloviendo en la que entonces era nuestra ciudad, yo sólo anhelaba verlo, y aunque los transeúntes del lugar me impedían el paso, yo logré escabullirme entre las miradas de quienes me conocían. Llegué al punto de encuentro (el de siempre) y esta vez él tomaba té de manzanil…

Perfección

Imagen
No es que lo fuera completamente,  ella siempre caminaba con los ojos en las nubes y el cielo, a veces tropezaba pero solía levantarse en los días de esplendor. Siempre encontraba ramos en el suelo, blancos, ajenos, delicados y fugaces que la llenaban de gozo. Algunos días salía a correr cuando se cansaba de la rutina, en esos días donde corría avanzaba más que aquellos donde había permanecido quieta.     Uno de esos días salió sin miedo a nada y se topó con un parche negro y oscuro. Era un hueco negro dentro del espacio, donde cayó profundamente y se perdió. Habían muchos pasantes, algunos le regalaban perfumes aromáticos, otros linos rojos para vestirla y quien le dio una verdadera excepción de regalos un día la marcó para siempre. Pero no se quedó ahí, logró salir de la interminable encrucijada y de la trampa que le tendieron. Su cuerpo estaba herido, su alma se había corroído de angustia y su voz había quedado en un estacionamiento vacío donde gritó desesperadamente y nadie la e…

Hastío

Reverberante, me sofocó en el asilo donde estaba. Era una insignificancia a la que le di el significado que no merecía. Otra vez estaba en el punto que odiaba pero esta última vez me estaba poniendo en un juego de azar. Tenía miedo de ser escuchada y fallar pero me daba todavía más cobardía quedarme en silencio así que opté por la huida. Esa madrugada fue interminable, quería deshacerme de ella. La decisión propia ya estaba tomada, no tenía alternativa. Una vez más me instaba a entender qué era lo que realmente debía hacer y aunque iba en contra de quién era, era lo único que me quedaba. Ya no habían chances ni ganas, aunque gimieran mis adentros debía arrancarlos de raíz. Debía ser egoísta por primera vez, pero entendiendo que habían más personas implicadas. Por otro lado me puse en lugar de SB nuevamente... recordé que el veía la vida como una opción y no una obligación y retomé aquel amorío. El resto se fue a la basura, lo dejé desvanecer, ya era hora. Ahora solo resta llorar y esp…