The clash

El suspiro punzante que atraviesa mi pecho en los días lluviosos. 
En este capítulo ya dejaste de importar tú. Recapitulo y entiendo que las hojas de nuestros árboles ya se han ido lejos de nosotros y no tuve tiempo de guardarlas. 
Por otro lado hay un quién del que es hora de hablar, así como el algoritmo mágico que nos hizo, nos hace y no sé hasta cuando nos seguirá haciendo. Porque el dolor y la felicidad lo saben..., nos entendemos, tratamos de comprender nuestro amor. Algo así como el primer enamoramiento, puro, dulce e inolvidable. Ese que nos hizo soltar carcajadas en el silencio, el que nos hacía sonrojar las mejillas y aquel que no podíamos ocultar frente a otros. Me colapso, porque he encontrado algo desconocido, he tocado una constelación completa y si antes conocía algo sobre las estrellas, ahora no sé cómo nombrar a cada una de ellas. Porque es diferente, es hogareño, es real. Llegar a alcanzar el amor con un lenguaje natural no es algo que ocurra instantáneamente y luego de que se ha forjado a que no suceda con más precisión es innombrable. Me levanto en las mañanas pensando en otras posibilidades, replanteo historias y me gustan las que lo implican a él siempre. Dejé de escuchar el ruido de los pensamientos por entender el de los sentidos. Reptrilectric y vuelvo a intentarlo.

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