Entendiendo

((En ese pecho congestionado donde se forman las angustias, la incertidumbre, la impotencia y el dolor; ahí estaban, todos esos sentimientos clavados y el silencio de la soledad rondando por las calles y por los adentros))
Recuerdo una de esas noches de femme fatale, donde me encontraba en el sitio que me vio crecer, la luz roja incandescente los ojos perdidos en las constelaciones invisibles de mis adentros, mis pálpitos rápidos y la sensación de paz nunca antes alcanzada.((Era solo inseguridad, esa que acompaña siempre, la que no se va. Nada parecido al miedo, por el contrario era inseguridad que dolía, que ahogaba, tan simple como no poder expresarlo, plasmarlo, siquiera decirlo.))Pero el afán me hizo aterrizar, no podía seguir viviendo en esas fantasías que estaban haciéndome olvidar de todas mis raíces, cada luz de aquellas constelaciones las dejé apagar. Después de seis años me dejaron de importar.((Desinterés, la ciudad era real nuevamente, la gente volvía a verse como un sinfín de eternidades inexplicables, las voces se perdían entre el ruido exterior, todos los instrumentos dejaron de fomentar sus asombrosos sonidos)).Por fin había llegado ese momento y yo sólo pensaba en lo que iba a venir, pero al fin, luego de tanta osadía me atreví a hablar, a preguntar, a entender cómo había sido ese proceso donde olvidé qué se sentía reírse con el alma y con los huesos.((El cansancio que adormece los ojos y los eleva hasta extenderse en desentendidos suspiros, la noche turbia y las letras caídas, el jazz y el amor olvidado)).Y cuando lo retomé, me di cuenta que en verdad valía la pena, aunque pareciera no tener sentido.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pegatina

Visitante

Curar enfermedades con remedios inservibles.