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Mostrando entradas de febrero, 2017

Intentando llegar al Sol

Ya dejó de importar, esa es mi parte favorita. Comienzo a reencontrarme, y ya no como el ser encubierto de sospechas, sino el bien sabido. Porque no importa qué tan ruidosos sean los gritos o que tan largas puedan llegar a ser las noches.  El amor bien recibido también se agota y las ganas de ser, nos alejan de dicho amor. Aún enamorada, de mis tres amores, aunque a ese último le haya dejado de entonar canciones. Enamorada, de la vida, de la miseria, y de las lágrimas que me siguen haciendo ser humana. Enamorada, de la terquedad, de las decisiones rápidas y sobretodo de esas que me hacen voltear a un espejo y darme cuenta que el labial rojo vuelve como un inicio, como un final y como eso que rimaría pero que pocos comprenderían. Side effect, ahí retorna todo, el ciclo imparable y revertido en pasión, dolor, amor no correspondido, perfume de coco y su voz retumbándome en la cabeza el día que volví a actuar por inercia y simple odio hacia él. Pero el retorno implica la no desviación, po…

Motel enlagunado

Quiero escribir sobre este suceso repentino e inesperado. "Tu me tenias &$76- desde que me veías en..." ¿Pueden llegar a tal punto ser tan exactos los deseos que logren hacerse realidad? ¿Se puede en verdad desear tanto algo en silencio hasta obtenerlo? 
Estoy sonriendo con "off to the races" de fondo, y una vez más mando todo a la reverenda m. Frenesí, decisiones rápidas y risa en la ciudad de noche. Labial rojo, sobras de altivez pero una  sensación que quizá recordaba como antes experimentada. Este burdo trajín que nos hace tan humanos y tan deseables. Qué fuéramos en la Costa Oeste, con mi piel erizada como lo está en este momento. Qué delicia, el sol cayendo sobre esos cuerpos acalorados y mis tetas al sol. Mis sentidos tal cual como estaban en esos días de Femme Fatale con fresitas en los ojos y el cuerpo tan relajado como un lápiz quebrado en dos. Los gemidos precipitándose hacia el lago de agua de los baños sin cortinas y sin división que la detienen. Vu…

The clash

El suspiro punzante que atraviesa mi pecho en los días lluviosos. 
En este capítulo ya dejaste de importar tú. Recapitulo y entiendo que las hojas de nuestros árboles ya se han ido lejos de nosotros y no tuve tiempo de guardarlas. 
Por otro lado hay un quién del que es hora de hablar, así como el algoritmo mágico que nos hizo, nos hace y no sé hasta cuando nos seguirá haciendo. Porque el dolor y la felicidad lo saben..., nos entendemos, tratamos de comprender nuestro amor. Algo así como el primer enamoramiento, puro, dulce e inolvidable. Ese que nos hizo soltar carcajadas en el silencio, el que nos hacía sonrojar las mejillas y aquel que no podíamos ocultar frente a otros. Me colapso, porque he encontrado algo desconocido, he tocado una constelación completa y si antes conocía algo sobre las estrellas, ahora no sé cómo nombrar a cada una de ellas. Porque es diferente, es hogareño, es real. Llegar a alcanzar el amor con un lenguaje natural no es algo que ocurra instantáneamente y luego d…

Entendiendo

((En ese pecho congestionado donde se forman las angustias, la incertidumbre, la impotencia y el dolor; ahí estaban, todos esos sentimientos clavados y el silencio de la soledad rondando por las calles y por los adentros))
Recuerdo una de esas noches de femme fatale, donde me encontraba en el sitio que me vio crecer, la luz roja incandescente los ojos perdidos en las constelaciones invisibles de mis adentros, mis pálpitos rápidos y la sensación de paz nunca antes alcanzada.((Era solo inseguridad, esa que acompaña siempre, la que no se va. Nada parecido al miedo, por el contrario era inseguridad que dolía, que ahogaba, tan simple como no poder expresarlo, plasmarlo, siquiera decirlo.))Pero el afán me hizo aterrizar, no podía seguir viviendo en esas fantasías que estaban haciéndome olvidar de todas mis raíces, cada luz de aquellas constelaciones las dejé apagar. Después de seis años me dejaron de importar.((Desinterés, la ciudad era real nuevamente, la gente volvía a verse como un sinfín…

Rayo de luna

Imagen
Y tenía unos zapatos que eran como lunas, no por su luz, sino por su amena compañía. Habían sujetos arrastrándose con ansia de no ser vistos, el barro y el pasto habían cubierto sus desgastadas  botas y hasta estaban entrando por los huecos que se estaban formando en ellas, sus pies tenían callos, y detestaban tener que comer lo mismo todos los días. La vida era un pasar de repetitivas y monótonas situaciones, donde levantaban sus estacas, lanzaban quejumbrosas palabras hacia la brisa helada que día a día los quemaba y se iban a cazar para regalarle sus esfuerzos a otros desagradecidos. Mientras tanto ella miraba el fuego, ese que doraba los masmelos y el mismo que pintaba amaneceres y tardes de arrebol en sus momentos más íntimos y solitarios. Se volvía a encontrar, se miraba en el reflejo del agua cristalina y mientras caminaba sobre las piedras descalza, añoraba tener sus lunas que acompañaban la cuna de su caminar.

Por los alrededores

... y te quedas rota, con el alma en pedazos y recuerdos de los cuales no sabes por cuál empezar a deshacer uno a uno. Ni siquiera encuentras el modo de hacerlo. Porque el ceño fruncido genera una tensión que se forma después de mantenerlo así por un buen rato, luego de estar acompañado de lagrimas y aliento trancado,  produce ese llamado "nudo en la garganta" que te ahoga, que te mata lentamente, en silencio, en una alcoba donde habitan la desesperación, el ansia, la intimidad y los pensamientos que no puedes comprender. Los pies fríos, nuevamente... sin animo de levantarse a forjar una tela sobre ellos porque es tan inútil como tratar de calentarlos con alguien que detesta sentirlos con esa temperatura. No importa nada, sólo importa el ahora, la soledad, el dolor forjado y el ensimismamiento que hace "que la vida valga la pena vivirla". 
Tomar la vida por sus alrededores, como ir a un parque en búsqueda de descanso y quedarse mirando los carritos de manzanas, la g…

Busca de aliento

Lo peor es que me odio, ¿por qué me sigue doliendo esto?. Culpabilidad y sigo en el mismo punto, tal vez en uno peor. Encrucijada odiando la vida mísera que me he dado y la decisión de haber sido aquella femme fatale desalmada que dejó a cargo del amor a insensibles e inservibles seres. Con la única esperanza que quedaba ahora moribunda y tirada entre piedras. Sangraban sus manos,mientras su piel pálida era penetrada por un sol y sus rayos de luz intermitentes. 
 Y aquel dolor que me ahoga que sabe que sigues siendo real y que subsistes,  hace que mis latidos se hagan más fuertes ahora y mi soledad acompañada, esa que solías acompañar tú, jamás volverá a estar en pie. Porque te vuelvo a ver, y ya no eres quien solías ser, y el dolor que dejaste me deja en donde nunca imaginaste verme. Porque en el  cielo el único paraíso que existíamos éramos tú y yo, porque lo que leo siempre me lleva a ti, cada pasaje, cada sol, cada momento que está el cielo de colores solo te añoro, nos imagino  d…

De lo sensorial

Esa mañana desperté, tenía los pies temblorosos. 
En mis adentros había un abismo de inexplicables sensaciones. Abrí los ojos, y vi una luz blanca que me retumbaba en el pecho, no había nadie. Éramos yo y mi conciencia, mi corazón delator comenzó a hacer un recuento de historias infelices donde habían huecos, personas caminando, sombras grises que se diluían entre neblina espesa y un último ser cercando un establo y caminando hacia el campo. Escuché la perilla de una puerta sonar, cerré los ojos y comencé a meterme en las constelaciones que estaban en mi interior, era el vacío, tan espeso e ilusorio. Había más por dentro de lo que yo pudiese imaginar. Deslicé mi pierna izquierda sobre la derecha y el contacto de estas dos hacían que mi vientre se sintiera en paz. De fondo tenía una canción que volvía a revolverme las entrañas, todo era Plácido y las sabanas a penas cubrían mi piel mientras yo merodeaba entre mis piernas. El estallido cayó mientras me apresuré a abrir la puerta. Caminé…