Como si fuese posible

no me hagas recordarle. Siempre que mencionas su nombre, una parte de mí se muere, como si mi cuerpo lo extrañase, como si mis sentidos fueran removidos totalmente de mi ser, y aunque sé que no es amor, su ausencia cada día es más notoria, juro que he dado todo por olvidarle pero no lo logro, es más; entre tanto que el tiempo avanza más le hecho de menos. Así sean sus estupidas monótonas y aburridas conversaciones, su fría mirada, pero sobretodo la forma como lograba hacerme sentir. ¿Cómo es posible esto? ¿Porqué me dejaste con tanto dolor? ¿Porqué me es tan difícil deshacerme de ti, de tus engaños? Has dejado tras de ti, desolación, impureza, falsedad. ¿Acaso eras eso? Yo pensaba que tu mirada penetrante y aquellas veces que podía sentirme tan imprecisa lograba serlo todo. Como si desechándome así misma hubiese obtenido algo a favor. Regresa, aunque sea sólo por un rato. Aunque se me congelen los pies, no me interesa. Solo regresa. 

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