Preámbulo.

Ganas de llorar, y no sé cuál sea la parte que me haga sentir más mísera, tal vez los excesos, quizás la parte inconsciente de mis actos frente a mis obligaciones, el dolor, la inestabilidad, el hecho de no entender por qué me siento tan desligada de dicho amor.
Me gustaría entender o simplemente regresar a donde podía al menos llorar, mis ojos han dejado de brotar dolor y es que ya me tiene consumida el mismo, solo quiero huir, y lo estoy haciendo. Retorno, no avanzo, calculo, prometo y miento. Ya no descanso, sólo hiberno y ruego al cielo que me escuche. Quiero acabar con tanta mierda.
Esa niña inocente murió y ahora solo vive una alocada fémina, liberal e inconsciente que promete conservar algo de felicidad. Ya me dejó de importar la gente, y eso es triste, la estabilidad ya no la hallo en nada, ni siquiera en mis estúpidos trazos. La música ya no cumple su efecto y sólo quiero rodar. De mis tres amores, los he ido abandonando uno a uno, como dije que lo haría, pero ya he dejado de contar y la cuenta se refundió así como mis sentimientos hacia él. Me duele en el pecho, en donde él estaba, me duele como esa vez que miraba al cielo y encontraba unas figurillas monumentales y una luz plácida hacia mi mano derecha, me arde, no fluye, me contagia, sólo déjame intentarlo. No sabes cuánto me está costando vivir.

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